Los nacionalistas se tragaron enteras varias metáforas. En algún momento a alguien se le ocurrió que una bandera era una buena metáfora del pueblo, de su cultura, felicidad e intereses, y esa persona, queriendo hablar de lo bueno y loco que era todo eso, dijo, para abreviar, que la bandera era sagrada. Luego los nacionalistas creyeron realmente que la bandera era sagrada, que estaba compuesta de fibras de algodón bendecidas, mágicas. Que habría que proteger la bandera, cuidarla, incluso a costa del pueblo, su cultura, felicidad e intereses. Y la patria pasó a ser una bolsa de objetos. Revolvemos y encontramos algún himno, la flor nacional, la bandera, etc.
Puede decirse que este tipo de inversión es común a más de un caso concreto de grupo político. Sin embargo, puede argumentarse que en otros casos, el tomar los símbolos secos cortados de su origen real es una desviación de la doctrina. Pero el nacionalismo es justamente esa operación es la fundamental: Tomar la idea de nación—que es una construcción artificial—como natural, como origen y fundamento.
En la argentina hay varios nacionalismos, y casi todos son contradictorios. Su existencia se basa en la no resolución de una contradicción, en tapar esa contradicción con datos falsos. Hay una base común, un cemento ideológico que les permite moverse en una franja de discurso sin chocarse entre sí. Este espacio común es básicamente: anticomunismo, antisemitismo, militarismo y autoritarismo.
A continuación los divido, arbitrariamente, en tres. Y doy una idea, a ojo, de lo que me parece que son (sin pretender que esto pueda ser considerado una investigación seria, repito: a ojo).
Los tres nacionalismos
Los nazis
Los nazis son nacionalistas de un país extranjero que ya no existe. Su lealtad actual no es con su país, sino con lo que ellos ven como “su raza”, los “blancos” (y no incluyen a los judíos, obviamente, en este grupo). Si bien los alemanes defendían a los “arios”, ellos tienden a ser un poco más generosos en virtud de sus propios orígenes, e incluyen a todos los descendientes de blanquitos europeos.

Skinhead
Es más compatriota de ellos un “blanco” alemán que un pobre jujeño. Si bien se llenan la boca denunciando grupos que hablan de conceptos y símbolos supuestamente foráneos, al mismo tiempo juegan con banderas argentinas tachadas con su esvástica. No les interesa casi ningún problema concreto del país, se preocupan más por lo que ellos ven como “faltas de respeto”. No les molesta la pobreza, el hambre, luchan por sus derechos de llevar armas y defender “su patria”.
Los representantes típicos de este sector, por lo menos los más vistosos, son los “skinheads”, típicamente amigos del alcohol, violentos y vagos. Pero, irónicamente, también podemos encontrar exponentes más ilustrados, que sostienen que andar borrachos, violentos y vagos sería “cosa de zurdos”. Tampoco tienen los skinheads ninguna conexión con la cultura nacional (o con la cultura a secas) que quizá alguien podría llegar a asociar deductivamente con la idea de ser “nacionalista”. Su música es el rock (que según Hitler sería invento de “negros y judíos”).
Los nacionalistas católicos
Ultracatólicos reaccionarios. Su posición se basa en la idea de que el país es un país católico, defienden el que la religión no sea sólo algo del ámbito privado, sino que los católicos tienen derecho a que el estado fuerce sobre todos nosotros una existencia cristianamente aceptable. Si no sos cristiano, entonces es tu culpa el haber venido a un país católico. Claro que este país católico es un invento de ellos.

Gorro frigio
No hay que ir muy lejos, nuestros escudo tiene un gorro frigio, elemento nada católico: es un símbolo de la revolución francesa, que fue profundamente anticlerical. Los ideales que guiaron a la revolución eran los de la revolución francesa, los de la modernidad, la ilustración y el liberalismo. Nuestro país es más cercano a la masonería que a la iglesia. Ni bien se hizo la revolución, muchos curas se autodeclararon enemigos de ella y lucharon en contra. Recién en el siglo XX, y en parte para defender una argentinidad ante tanta inmigración, se inventó este mito de la Argentina católica.
La paradoja a la que los lleva todo esto es que ellos en verdad defienden la Argentina anterior a la revolución de mayo. Defienden la tradición, la hispanidad. No por nada adoran a Rosas, que justamente según algún historiador su mote de “El Restaurador” haría referencia a la restauración del orden colonial perdido. Así que estos nacionalistas estarían más cerca de ser enemigos que defensores de la revolución de mayo.
Un ejemplo de este sector es la revista “Cabildo”.
Los “milicos”
El gremio militar mezcla una defensa de “la patria” con algunas reclamaciones que podrían considerarse gremiales. Entre estos temas gremiales se haya la reivindicación de las atrocidades cometidas durante el gobierno militar, en medio de lo que ellos consideran una no recompensada victoria sobre elementos que querían “reemplazar el pabellón nacional por un trapo rojo”. Muchos de ellos son gente grande, y no les simpatizan demasiado los alocados nazis. No entra dentro de sus consideraciones el hecho, bastante objetivo, de que los militares fueron “traidores a la patria” y que con su liberalismo económico destruyeron al país. Tienen bastante relación por lo general con los ultracatólicos de los que hablé más arriba.
Lo que los une
Lo que une a todos estos grupos hoy es el rechazo a la izquierda, al progreso social y a los judíos. Insuficiente, porque ni bien tratan de hacer algo junto surgen los problemas. Por ejemplo los nazis desprecian el origen no-tan-blanco de los combatientes de Malvinas, guerra fallida que está bien en el centro de los otros nacionalistas.
Lo que los une también es la irrelevancia en la política: afortunadamente ninguno de estos grupos tiene el suficiente peso par que nos importen demasiado. Igualmente es bueno saber qué están, quiénes son y qué piensan.
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Ley de medios
La idea de nación es abstracta, pero concreta a la vez. Un país es una nación cuando éste posee primeramente un espacio geográfico determinado, un pueblo, un gobierno y una constitución. A partir de esos elementos básicos el hombre crea una bandera; un himno nacional; símbolos. Pero hay algo que no se puede crear o comprender, y eso es el AMOR a la PATRIA.
Un nacionalista defiende los valores patrios y morales de su gente, daría su vida por el país, y moriría por el ideal que él cree justo.
En lo personal, jamás alguien me dijo que debía amar a mi Argentina, solo lo siento. Anhelo la gloria y la victoria para mi gente. A lo largo de nuestra historia, lamentablemente se tomaron decisiones contrarias al interés nacional, seres mismos de nuestro suelo han jugado a favor de los deseos imperialistas. Si tan solo esas personas hubieran podido tener tan solo un poco de nacionalismo, hoy en día la República Argentina sería una potencia mundial. Señores, no precisamos absolutamente nada, poseemos los suelos más fértiles del planeta, una amplitud térmica propensa para todo tipo de cultivos, los paisajes más bellos, y sin fin de cosas más. Solo de algo carecemos y eso se llama NACIONALISMO.
Se nota que no comprendes la doctrina nacionalista argentina. No podés poner de ejemplo a mi ideología a un intento de nacionalsocialista. Dato: Los “skinheads” no son solo más que niños rubios, alcohólicos y drogadictos, no entienden nada de la doctrina nazi. Él mismísimo Hitler los mataría si viviría. No conocen la disciplina y el orden, más que nazis, yo los tildaría de anarquistas.
En cuanto al nacionalismo católico, no comparto mucho esa idea, ya que no es necesario pertenecer a algún tipo de religión para desear el bien y sobre todo el progreso de la patria.
Muchas personas tienden a asimilar la idea del nacionalismo con la del militarismo, autoritarismo, y un tipo de gobierno autocrático. Lo cual no es una idea errónea, pero reitero no son sinónimos. También podría llegar a existir un nacionalismo democrático.
Lo que une al nacionalismo no es el odio izquierdista, ya que éste no es de derecha, tampoco se ubica en el centro de ambas posturas, está por encima, el NACIONALISMO es SUPERIOR es todos sus puntos.
La unión nacionalista se basa en el progreso de la patria, es querer superar las expectativas, desear y concretar los sueños del pueblo argentino. Un nacionalista jamás traicionaría a su nación, VIVIRÍA, MORIRÍA y MATARÍA si fuese necesario.
Citando un prócer argentino, San Martín: ” Seremos lo que debemos ser, o no seremos nada”