Falsos mitos fundantes

Suponete que en universidades, congresos y otros lugares así de culturosos se empieza a descubirir, no sé, ponele, que San Martín era en verdad un maldito vendepatria. La idea cierra, aporta una pieza que faltaba a la historia argentina y marca incluso una línea que llega a la actualidad. Y llega definiendo cuestiones importantísimas, en las que, incluso después de todo el tiempo que pasó, se juega el bienestar de la mayoría. Tiene que ver con ciertas realidades en las que vinimos cayendo desde que la Argentina lleva ese nombre.

Pero la contradicción permanece dormida, a pesar de ser secreto a voces en el ámbito universitario, no la conoce ningún taxista.  San Martín sigue siendo vitoreado en las escuelas primarias, y hasta en las conversaciones de porteros vecinos manguera por medio.  Es una parte importantísima del ser nacional y su figura aparece casi siempre rodeada de los colores patrios.

Un día, un gobierno decide ponerse en contra de los que explotan y manipulan a su favor la cuestión ésta, en la que la posición de San Martín es fundamental. Pero lo hace mal, salta en el charco, salpica, grita. Se pone en contra de San Martín, perdón.. no, se pone en contra de la Patria. Es la Patria la que es atacada, el mito fundante.  Los que no llevan años de preparación en el cinismo sano que da la intelectualidad se horrorizan. Y como San Martín vive en el terreno de la identidad, del ser nacional, es en ese mismo terreno en que se construye la oposición al gobierno. Se vuelve una cuestión de identidad, de ser nacional, el oponerse. La gesta sanmartiniana inspira euforia, como aquella que vivó a los reconquistadores de Malvinas. Está en peligro la patria! ¡El ser nacional!

Bueno, nada, en verdad no pasó con San Martín todo eso. Pasó con el campo. El campo tiene una aureola indeleble, que viene de su auge a fines del siglo XIX, de la mano de los gobiernos liberalconservadores aristocráticos. Parece que es más fuerte como mito fundante eso de “granero del mundo” que cualquier recuerdo de libertades e igualdades soñado en 1810.  Pero es un recuerdo falso.  Si a la Argentina le fue bien no fue por el liberalismo, sino porque hacíamos juego con Inglaterra, que necesitaba lo que producíamos. El mundo cambió para siempre a partir de la década del 30, pero en la Argentina se mantuvo la idea de que el campo era la Patria, que la industria era una carga intrascendente, inviable económicamente.

¿Qué hubiera pasado si en vez de tener esos gobiernos liberales, que garantizaban que las oligarquías argentinas sean admiradas por sus lujos en París, hubiéramos tenido un gobierno al que le importe el desarrollo? Quizá con retenciones, para aprovechar esa bonanza y consruir un país, por ejemplo impulsar la industria incluso aunque económicamente en esa época no convenía tenerla. ¿Para qué? Si la proveían los ingleses… ¿Educar técnicos? ¿Para qué? Si vienen técnicos gringos que hacen todo.. ¿tecnificar el campo y aumentar la productividad? Naahh… Si tenemos tanta tierra… Los gobiernos liberales aseguraron, quizá, me parece, que desperdiciemos esa época mundial, época que no volverá. Ningún país se vuelve hoy desarrollado por su campo, y a los defensores del campo no les gustaría saber cuáles son esos países en los que lo agrario representa números gordos del PBI.

Pero la sociedad no sabe estas cuestiones, creé que fue el liberalismo el que causó la bonanza. Y creé, en un país gobernado casi siempre por la derecha, que fue el populismo/izquierdismo el que arruinó. Así que los Kirchner se metieron con un tema complicado en la psicologia del país, que en parte explica el duradero rechazo que cosechó.

¿Cómo se sale de ésta? No lo sé, supongo que educando, contando, charlando con los demás. El choque con el campo terminó, pero la creación de una identidad anti-K persiste, no se basa en algo racional. Hay que ser pacientes, mostrarles que se puede ser honesto, independiente y apoyar al gobierno. Creo que pasa más por eso, por bajar un poco el volumen y acercarnos que por pelear a los gritos el último escándalo del día.

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5 pensamientos en “Falsos mitos fundantes”

  1. Es difícil la discusión porque, justamente, lo que hay del otro lado es la necesidad de sostener mitos, que no tiene que ver con el debate racional. Y me arriesgo a contestar que uno de los problemas que se nos plantea es que la democracia no tiene aura mítica en este país. No es, para mucha gente, un valor a defender por encima de todo.

  2. Es verdad, quizás ese otro mito que nombro en el artículo, el mito de 1810, el mito de los valores de democráticos, de igualdad, justicia… no llegó a ser eficaz (más allá del debate de si la realidad histórica de 1810 da para construir ese mito).

    A veces nos reimos de lo nabos que suenan los estadounidenses, que llevan esos mitos bien en alto… pero un poco de eso quizá nos falta.

    Nosotros, en este país, tenemos mitos equivocados, y eso a veces pareciera que hace que los que luchan en contra de ellos puedan aparecer como “anti Patria”… ¿no?

  3. Los mitos fundantes siempre son mitos, y suelen ser muy a favor de figuras que seguramente eran tan malas como los políticos actuales y hasta peores. Hay un muy buen libro sobre Bolívar, mítico personaje de la independencia peruana (junto con San Martín), que se titula: “Bolívar, libertador y enemigo Nº 1 del Perú”. Muy interesante pues saca todos los manejos (documentados) que hizo durante la independencia y cómo en vez de ayudar, hundió más al pueblo y democracia. San Martín sale mejor parado en ese libro que Bolívar, aunque sin olvidar sus afanes monárquicos (pues quería instaurar una monarquía peruana), cosa que Bolívar no quería (pues prefería una dictadura al parecer).

    Saludos!
    FJ

    1. No intentaba hablar mal de San Martín. La cosa apuntaba más al efecto político de los mitos, más allá de si son verdaderos o no. El artículo se refiere más al mito que existe en Argentina sobre que fuimos una gran potencia liberal y agraria, arruinada por el populismo. Ese mito es nocivo, a eso apuntaba. Ojalá tuviéramos en Argentina fuertes mitos democráticos, morales, republicanos, etc (incluso aunque los personajes históricos no se correspondan exactamente con el mito).

  4. “Pero es un recuerdo falso. Si a la Argentina le fue bien no fue por el liberalismo, sino porque hacíamos juego con Inglaterra, que necesitaba lo que producíamos. El mundo cambió para siempre a partir de la década del 30, pero en la Argentina se mantuvo la idea de que el campo era la Patria, que la industria era una carga intrascendente, inviable económicamente.”

    Excelente, muy bien escrito.

    Saludos
    FC

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