―¿Creés en Dios?
―Mmnno…
―Entonces… ¿sos ateo?
―¡No! ¡No me insultes! Soy agnóstico.
La palabra agnóstico vendría de gnosis, conocimiento, y querría decir que uno no sabe. Que uno no arriesga nada y se queda en una posición mas bien científica de no concluir nada sin pruebas, ni que sí, ni que no.
Sin embargo yo creo que la diferencia entre ateo y agnóstico parte de una mala epistemología, una que les conviene a los religiosos. Según los creyentes, es el no-religioso el que debe aportar pruebas de que Dios no existe. Y así el espacio de los no-creyentes quedaría dividido entre los que creen que hay pruebas y los que no. Sin embargo esto es falso. Son ellos los que tienen que aportar pruebas. Es imposible demostrar la inexistencia de algo, porque eso implicaría recorrer exhaustivamente un mundo de infinitas posibilidades y combinaciones. Y si bien uno encuentra numerosos indicios de que no hay una voluntad ordenadora en el mundo, es imposible demostrar que no hay un dios escondido en algún rincón, quizá con una lógica tan incomprensible para nosotros que su ordenamiento del mundo nos parece arbitrario.
La declaración de un ateo que dice que no cree en Dios tiene implícita, como casi toda proposición científica, un “hasta ahora”. Hasta ahora, hasta lo que sabemos, Dios no existe. Porque decimos que algo “no es” hasta que nos llegan pruebas. No nos ponemos a dudar si habrá una indemostrable tetera orbitando marte hasta que nos demuestran exhaustivamente que no. Un agnóstico entonces, les concede a los religiosos que es necesaria esta operación imposible de demostrar la inexistencia, pero tal cosa no existe. Y como no existe, tampoco existe la diferencia entre ateo y agnóstico.
En realidad, la palabra “agnóstico” viene a cumplir un rol psicológico. Es una manera de ser ateo esquivando una definición que suena tan mal. Pero en verdad es una falla en la autopercepción de lo que se cree. Los agnósticos son ateos, aunque lo nieguen.

Ley de medios
Es tal como decios , yo supe decir agnostico , pero no yo soy ateo , no freo en ninguna divinidad y creo que son inventos humanos cuando les resulta imposible aceptar que existan aun preguntas que no se pueden responder , ni s epodran en las actuales condiciones del desarrollo de la raza humana
Un abrazo
Entonces habría que inventar otro término para designar a las personas que desean tener la postura tradicional ambivalente de lo que se conocía como agnóstico, y no quieran ser denominados ateos ni creyentes.
Mi punto es que importa poco cómo una persona quiere ser denominada a la hora de caracterizarla. Te refiero al final de mi “post”: esas personas son ateos que quieren evitar lo que para ellos es una connotación insoportablemente negativa en la palabra “ateo”.
exacto, yo me identifico como “mechupaunhuevostico” , creo que es una discusion sin sentido para mi
no se si es sin sentido, dios no es una cuestion menor en la historia de la humanidad, ya sea que exista o no exista, en su nombre (sea cual fuere que se le diera) se han hecho desde las atrozidades mas terribles a las sinfonias mas hermosas. Aun siendo solo una idea en las mentes de las personas, el saber como uno piensa el mundo, se piensa a si mismo y lo relaciona con un ente superior o mistico, habla mucho de las cosas que podemos y no podemos hacer y de nuestra propia actitud hacia la vida. Desde una sumision se siervo medieval, a un mandato mistico incaico, pasando por guerras santas o predestinaciones protestantes, la relacion de el lujo la usura el trabajo y todas las ideas que de dios o la religion se desprenden en relacion a los dogmas de la vida cotidiana no es menor. Sea que estos dogmas fueran impuestos por dios o por las leyes del consumo … no se si se entendio
un saludo y espero aportar al debate
Creo que la diferencia radica en que para el agnóstico no es importante ni trascendente la existencia o no de Dios, ni mucho menos que lo rotulen: o lo encuadren como agnostico o ateo, un agnostico no va a preguntar por la existencia de Dios o la religión…
porque no se cuestiona la existencia de Dios, ni le interesa.
Quienes lo rotulan, o encasillan: son “los otros”, los creyentes.
En cambio un ateo, niega a Dios y afirma Dios no existe, es de su interés el tema religioso.
Pero, mirá flaco. Antes la gente creía en el preformacionismo, ¿por qué?, porque no había forma de demostrar lo contrario; sólo teorías y no consecuencias observacionales que avalaban esas teorías. Sin embargo no vas a decir que eran preformaciognósticos ni nada por el estilo; justamente, ellos creían en eso, y su “escuela de pensamiento” (sé que es una aberración llamarlo así), era esa.
En mi caso, como ateíto (diminutivo de ateo, no descalificativo, aunque yo lo use así con otros n_n) no encuentro coherente calificarme de agnóstico. Más allá del significado que puedas hallarle a nivel epistemológico o wikipedológico… Si estoy convencido de la no existencia de dioses – y no necesito estar en duda porque no modifica en nada mi modus vivendi – no existen y ya. Soy ateo, sin dioses.
Creo que el problema epistemológico, en la raíz del conocimiento se plantearía si hubieran tanto pruebas que demostraran como que desmintieran la existencia del reno renardo color violeta rey de los cielos y catador de lo que largan los negros parasitados de África del toor; pero al no haberlas de ninguna índole, no podemos jugar a nada.
Eso es a mi humilde modo de ver. Por más que ciertos “herejes” et al han dicho otra cosa, mi planteamiento se queda ahí.
Soy agnóstico y no soy ateo. Ser ateo implica tomar posición frente a algo que para el agnóstico está muy por encima de nuestras capacidades. Negar rotundamente la existencia de (un posible) Dios es tan ridículo como aceptarla (Y DARLE FORMA!).
En la práctica soy ateo: actúo como si Dios no existiera. No rezo, no busco señales divinas, etc. etc. No llamarme ateo teniendo en cuenta eso sería una incoherencia. Ésa es mi justificación para elegir esa etiqueta por sobre la de “agnóstico”.
El ateo le da una importancia a la no existencia de un Dios. Pero no puede probarlo, claro. Y la negación es, también, una afirmación, por lo cual debería poder demostrarse empíricamente. Es una hipótesis.
El agnóstico, no, no le interesa hablar de algo indemostrable, personal y que es una cuestión de Fé de cada uno. En realidad no hay forma de probar que el Universo no esté regido por un Dios que lo controla todo y al que es imposible detectar. Porque si Dios existiera, pertenecería al meta-universo, donde nuestros métodos científicos seguramente no podrían acceder.
De todas maneras que el buen Dios los bendiga a ambos grupos. Tanto a ateos como a agnósticos, pero sin dejar de lado a aquellos que dicen creer y hacen todo lo contrario en sus vidas. Siempre confío más en aquellos que caminan por la vida dando testimonio de sus principios, sean creyentes o no. Muy buenos los planteos. Un gran abrazo
Interesantes posiciones de todos.
Les comparto algo que siempre pense relacionado al tema. Entiendo mas al agnostico que al ateo
por que en el caso del agnostico no le importa, pero en el caso del ateo niega su existencia, y esa misma negacion creo que lo hace creyente, sino a que se opondria?
No tengo ningun tipo de formacion academica,disculpen si la profundidad de mi aporte no esta a la altura del resto.Pero es algo que siempre pense y me parecio bueno sumar.
Gran abrazo.
Siempre me definí como atea y siempre consideré que decirse “agnóstico” era una forma de no hacer frente a la angustia tan grande que provoca el no creer en nada, más allá de la vida terrenal que nos toca vivir.
Como muchos de los que comentan acá, se puede no creer en nada y declararse agnóstico, y está bien: cada uno se define y se pone las etiquetas que quiere. Sin embargo, hay algo que me sigue haciendo ruido en esa etiqueta del “agnóstico”.
Por otro lado, me parece que la analogía de la tetera de Russel está buenísima (gracias! No la conocía!) para hacer callar a varios de los que usan el dogma religioso como para explicar o justificar acciones que nada tienen que ver con la religión, ni con la ética, ni con la antropología, sino más bien con relaciones desiguales de poder (económicas, políticas) y, en última instancia, de dominación. Pensemos en la conquista de América(¿Conquista? Invasión, más bien, o genocidio, mejor), momento histórico en que las etnías dominantes utilizaron argumentos (falaces) de la religión para justificar atrocidades imperdonables y crímenes de lesa humanidad.
Creo que sólo por eso, la religión en general debería tener mucha peor prensa de la que ya tiene.
No sólo es el opio de los pueblos. También es muchas veces el verdugo de los pueblos, o en su nombre, se desperdician muchas vidas.