¿Sos K o anti K?

Cayó un rayo en la sociedad argentina y la dividió en dos. Hoy la gran pregunta es si sos K o si sos anti-K.

Cuando te subís al taxi ya lo empezás a calcular… ¿qué será el conductor? El gran indicio es la radio. Si escucha a Leuco es difícil que apoye al gobierno. Puede estar escuchando a Víctor Hugo, y uno se empieza a alegrar hasta que cambia de sintonía y te dice, con pretensión de complicidad, “a Víctor Hugo ya no se lo puede escuchar”.

Le dicen a uno que no, que no se puede estar tan polarizado, que hay matices, puntos intermedios. No es cierto. O sea, sí: hay matices, pero en última instancia todos sabemos que hoy sos K o anti-K. Uno puede dudar sobre ir al campo o a la montaña, pensar que el campo está bueno si se da tal o cual condición. Pero cuando estamos en el coche enfrente de la bifurcación se va para un lado o para el otro.

Hoy, las filiaciones políticas tradicionales parecen volverse secundarias, menos relevantes. Estas etiquetas son aproximaciones a qué decisión vamos a tomar cuando las papas quemen. Y hoy, como decía Barragán, las papas queman. La decisión que tomamos ahora tiene potestad de vetar eso que uno creía que era, porque no sos progresista si no querés democratizar los medios, o si querés garantizar la rentabilidad de la Sociedad Rural.

Prueba de que las filiaciones políticas tradicionales quedaron atrás es ver qué poco indicio nos dan acerca de dónde está parada esa persona ahora. ¿De qué lado del gran cisma habrá quedado Juan? ¿Será K o anti-K ese ex-compañero de trabajo? No importa si recordamos que ese tipo era progre, facho, radical o peronista. De repente lo reencontramos y nos sorprendemos: “¿Qué hacés en este acto a favor de la ley de medios? ¡Qué bueno!”.

¿Y por qué es obligatoria esta polarización? Porque es la realidad la que está polarizada, no la gente. Y nosotros no podemos evitar este clima. Pero… ¿por qué la realidad está así? La realidad está polarizada porque los extremistas anti-K decidieron, a los gritos, que todo el espacio intermedio es K. O sea que si vos sos, como yo, una persona que concuerda con muchas cosas, y con otras no, vas a recibir esos gritos. Sos eso, y tienen razón. Porque esos gritos que expulsaron a todos los que están masomenos en el medio también formatearon el espacio político. Sabbatella es K. Pino Solanas es anti-K (y es tratado como un infame traidor si se le ocurre apoyar alguna iniciativa K, como el proyecto por Papel Prensa).

Pero está bien que una persona “sea K”. Está bien tomar una postura y decir “estoy parado acá”. Incluso aunque haya un poco de barro. Incluso aunque todo fracase, porque, en ese caso (usual en la Argentina), cuando hayan pasado los años y hayan ganado los malos, yo quiero saber que estuve parado en el lugar correcto. Y no lamentarme de que fui parte de la masa informe e hipócrita que buscó preservar su lugarcito mental impoluto para poder siempre decir que la Argentina es una porquería porque los demás no son tan santos y puros como yo.

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