Perdimos todos

El domingo perdimos los buenos. ¿Los buenos? Sí, los buenos: todos. Perdimos todos los que queríamos una ciudad más linda, más justa. Perdimos los que queríamos viajar en subte, los que queríamos tratar bien a los demás. Perdimos nosotros a los que nos importan los valores que, aunque nos quieran decir lo contrario, son la solidaridad, la inclusión, la buena onda con el otro sin importar en qué país nació o el sexo de la pareja que prefiere. Muchos de los que perdimos votaron a Macri. Él ganó, ellos perdieron. Como yo, como todos.

¿Por qué se perdió? Hay muchas explicaciones dando vuelta. Lo que yo, con mi modesto entender, tiendo a pensar es que no se puede buscar una explicación única. Que la ciudad es compleja, cada vez más. Que por eso una campaña debe ser igualmente compleja, segmentada, para que se adapte como un guante a la forma total que tiene el electorado. Para interpelar (que se sientan reconocidos) a jóvenes, señoras de confitería en Recoleta, señores de camiseta, repartidores, entrepreneurs; para trabajadores de la construcción, de la construcción de programas de software, etc.

Pero la campaña pareció generarse alrededor de un solo dato: Cristina tiene 60% de imagen positiva y hay mucho voto cruzado, una anomalía de gente que vota a Cristina y a Macri. Y por ahí no se vio que esa gente ya sabe que Filmus va con Cristina, y que si Filmus no es nada más que un soldado de la presidente sin personalidad propia… no suma nada votarlo. “Ya colaboro votando a Cristina. Tampoco soy «ultra K» que voto a todos los candidatos cristinistas.” La campaña pareció jugar todas sus fichas a ese pleno. Oculto, a mi juicio, quedó el hecho de que Filmus es un gran candidato a ser un gran jefe de gobierno. No sólo por pertenecer a una fuerza que tiene como orgullo saber gestionar, sino porque además es un tipo con perfil y ética propias. Un tipo que trabajó en el senado, que cuando tuvimos esos debates definitorios de leyes importantes nos hizo parar la oreja al momento de hablar.. “¿a ver qué dice Filmus?”. Muchas leyes importantes que se aprobaron (la ley de control del tabaco) y otras que andan dando vuelta (la ley de familias ensambladas) son de su autoría.

Incluso podría decirse que sus acciones de independencia, que le valieron que dentro de las filas K algunos no lo quieran, deberían haber sido un signo de que Filmus está bien lejos de ser un soldadito, un delegado del poder central. Me refiero a haberse negado a ser parte de la táctica de las “candidaturas testimoniales” y el impulsar la ley de glaciares (que después de un veto se mejoró y terminó aprobada, claro).

Desde ya que no es una campaña la única explicación de por qué se pierde una elección. Son cambios complejos en las sociedades, cuestiones económicas, territoriales. Hago hincapié en la campaña porque es el instrumento específico con el que se quiere incidir en la elección. Cuando se llega a la instancia de la campaña ya todo lo demás está hecho, ya estamos jugados. Otros con más conocimiento podrán juzgar los armados políticos, las alianzas, los despliegues territoriales.

La campaña de Filmus vino pareciéndose más a una campaña de elección legislativa, en las que se vota una lista de gente y el voto de uno no define si entra la cabeza de la lista, sino si entra algún ignoto seguidor. Lo que nos garantiza que ese desconocido sea lo que queremos es que votamos a un proyecto, y el partido de alguna manera nos asegura que esa gente de la lista va a ser funcional a ese proyecto. En cambio, una elección para un cargo ejecutivo es una elección que elige a una cara, a una personalidad. No importa si debe ser así, si está bien. Es así en esta sociedad tan pendiente de los medios y las celebridades. Y no vi spots con Filmus caminando, con Filmus charlando con la gente. No lo vi ir mucho a programas de televisión masivos. Me llegó el comentario de una señora que comentó que Filmus… “no sabe hablar”. Que Macri sí. ¿Cómo alguien puede decir eso de Filmus, que siempre habla bien? Simple: nunca lo escuchó, o peor: lo escuchó en los clips que se muestran en lo noticieros de los medios más importantes.

Y como la campaña no expuso lo bueno del candidato, prendió más la campaña sucia. Es así como, por ejemplo, parece que triunfó la instalación de relacionar a Filmus con la “escuela shopping” de los 90, que, vale decir, es una falsa acusación. No hay medios que hayan vinculado a Filmus en aquella época en ese hecho, que fue un negociado del Concejo Deliberante mientras que Filmus era un funcionario primerizo de segunda línea. Esta denuncia falsa sobre Filmus no es más que otro hito más en la copiosa campaña sucia del Pro, que incluyó afiches falsos, encuestas truchas, etc.

Me hubiera gustado ver una campaña nueva, y no una que pareció “una más del FpV”. Una campaña que construya de cero una imagen, con colores, con eslogans. Una imagen adaptada alrededor del candidato, sin nunca dejar de mencionar que se es parte de un proyecto nacional, claro. Pero mientras que Macri promocionaba que él era el anfitrión que nos daba la bienvenida, y aparecía en afiches rodeado de vecinos como si fueran amigotes, la campaña de Filmus se dedicó a decir que Filmus es alguien de otro lado que llega. “Llegan los K, y van por la ciudad”, pareció decir. De hecho uno de los mensajes fue “Buenos Aires para la Argentina”. Se ideologizó así lo que debería haber sido una discusión de la gestión. Hay mucha gente que no es “anti-K” pero tiene cierta aprehensión, tiene cierta sensibilidad y está muy alerta a lo que pueda ver como un intento de “ir por ella”.

Si votaste a Macri quizá lo hiciste porque no querés darle tanto poder a “los K” y todo esto que vengo diciendo que fue la campaña te dio la idea de que eso es lo que significaría tu voto a Filmus. Pero no se suma así el poder. Cada distrito es un mundo aparte. ¿Vos sentiste que Macri haya sido alguna vez un escollo para algo que hubiera querido hacer Cristina? No… todo lo que hizo el gobierno lo hizo con Macri gobernando la ciudad. (Bueno, sí, hubo un escollo… la triste prohibición de Tecnópolis). Todo lo bueno o malo que pasó, pasó con muchas provincias gobernadas por kirchneristas y muchas otras gobernadas por no kirchneristas. A veces los porteños tendemos a pensar que nuestra ciudad es el país, entonces, votar a Filmus sería “dar el poder a los K”. La verdad es que no, que no funciona así. La ciudad es, o debería ser, un distrito más, un municipio más casi. Si vos querés limitarle el poder a Cristina, entonces más efectivo es que votes en octubre diputados nacionales de acuerdo a esa idea. No que nos claves cuatro años más de gestión deficiente e injusta… porque al final perdemos todos, vos también.

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