No votemos en blanco

Cuando se viene el aluvión o nos ponemos en frente o nos declaramos con la mente en blanco y lo dejamos pasar. Finalmente la derecha, que fue mutando, aprendió. Aprendió que debe tomar el discurso progresista exacto letra por letra. Que debe ocultar (por el momento) al ultracatolicismo, que debe hablar de gente en “situación de vulnerabilidad”. En suma: que debe tomar todas las modas de lo que es correcto decir (igual después le pasan por arriba a la Villa 31 con topadora, como Macri mismo explicó en una nota hace algunos meses).

Finalmente la derecha mutó, logró deshacerse, comunicacionalmente al menos, de la imagen asociada a la dictadura, a Patti, etc. Y esta nueva derecha organizada empieza a surgir en Buenos Aires, para después ir aliándose con cada gobernador reaccionario y finalmente tomar el país.

De nuevo, propónganse este ejercicio…. A Macri… ¿le entristecería que votemos mente en blanco y nos hagamos a un lado?

Un blog

Hola. Por mucho tiempo me anduvo rondando la idea de hacer un blog. Casi siempre después de haber tenido ideas supuestamente interesantes mientras caminaba o viajaba en colectivo. Claro que las veces que, habiendo llegado a alguna parte, quise atrapar esas ideas, siempre me parecieron simples e irrelevantes. También el leer a autores de blogs con más experiencia y con una linda astucia palabrerística siempre me alejó de la idea de que puede ser interesante algo que yo diga.

La respuesta fácil es pensar que uno escribe para uno mismo. Me parece una pavada. Uno escribe siempre para los demás, porque para uno mismo está la conciencia… que nos exige tan poco. Incluso si uno escribiera para uno mismo, ese uno mismo ya es un otro.

Entonces, así las cosas, ¿qué sentido tiene este blog? Quizá sea solamente evitar que vuelva a aparecer la idea de ponerlo. Quizá es solamente una manera de extirpar esa idea, agotarla, secarla, hacerla real y que se despliegue en el pasado cotidiano y trivial, en vez de en el futuro quimérico.

Otra posible razón quizá pueda ser la sensación de ir armando un catálogo de las pavadas, las teorías, que a uno se le ocurren. Dejarlas establecidas para cuando en algún otro momento me puedan ser útiles para, no sé, hacerme el canchero en alguna parte.

Lo cierto es que el blog está. No llamo a políticos ni literatos para que corten la cintita, ni pido a los santos del cielo que aclaren mi entendimiento. No me alcanza el presupuesto para todo eso. Simplemente creo una cuenta en blogger y… bueno, veremos qué sale =).